
Por Gerardo Bassorelli
Lo que intentará Uruguay este viernes en Guadalajara es similar a lo que consiguió 40 años atrás, también en México, cuando, calculadora en mano, necesitó de una serie de resultados en otros grupos y terminó abrochando su clasificación al lograr un empate que tuvo ribetes épicos.
Hace cuatro décadas la Celeste inició el Mundial con auspicioso empate 1-1 ante Alemania pero luego sufrió la peor derrota de su historia, 6-1 ante Dinamarca, quedando con mínimas chances de clasificar a octavos de final.
En épocas donde el triunfo valía 2 puntos, Dinamarca quedó líder con 4, Alemania 2° con 3 y saldo +1, Uruguay 3° con 1 punto y saldo -5 y 4° Escocia con 0 y saldo -2.
Para ser 2° y pasar a octavos, en el cierre del grupo Uruguay necesitaba ganarle a Escocia y que se diera una derrota de Alemania ante Dinamarca, pero además, entre ambos resultados debía descontar los 6 goles de diferencia respecto a los alemanes.
Era claro que clasificar como 2° era algo imposible.
Pero quedaba abierta la ventana para hacerlo como uno de los mejores terceros.
En aquel Mundial la FIFA estrenaba este nuevo sistema por el cual pasaban a octavos los 4 mejores terceros de las 6 series además de los dos primeros de los 6 grupos.
Entonces, tras la goleada 1-6 ante los daneses los uruguayos tomamos la calculadora para ver qué resultados necesitábamos en los otros grupos.
Al igual que ahora, necesitábamos que los que terminaran en el 3° puesto de las demás series lo hicieran con el peor puntaje posible.
Así era la calculadora de México ‘86
Uruguay tenía 1 punto y saldo -5. Si le ganaba a Escocia quedaría con 3 puntos, pero si empataba quedaba con 2 y mantenía el saldo -5.
La ventaja celeste era que jugaría con resultados vistos, porque los otros cinco grupos se cerraban antes.
Y así se fueron cerrando:
Grupo C:
Hungría tenía 2 puntos y saldo -4. Necesitábamos que perdiera con Francia y perdió 3-0. Quedó con 2 y -7. Empatando con Escocia superábamos a Hungría.
Ya teníamos un resultado adentro. Pero nos faltaba otro.
Grupo A:
Bulgaria con 2 puntos y saldo 0. Necesitábamos que perdiera por 5 goles con Argentina. Perdió 2-0. Quedó con 2 y -2. No lo superábamos con un empate.
Grupo B:
Bélgica 2 puntos. Necesitábamos que perdiera con Paraguay. Empató y cerró con 3.
Grupo F:
Acá estaban todos entreverados. El 3° terminó siendo Polonia con 3 puntos.
No nos sirvió.
Grupo D:
Y en el último grupo se nos dio el resultado que nos faltaba.
Irlanda del Norte y Argelia tenían 1 punto y saldo -1. Si empataban quedaban mejor que nosotros. Necesitábamos que ambos perdieran, y perdieron los dos, Irlanda 0-3 con Brasil y Argelia 0-3 con España.
Empatar y cruzarnos con Argentina
Al cerrarse los demás grupos, ya quedó definido que el que saliera 3° de Uruguay-Escocia se cruzaría en octavos de final con la Argentina de Maradona que había ganado su grupo ante Italia, Bulgaria y Corea del Sur.
La clasificación 10 contra 11
El 13 de junio de 1986 en la ciudad de Nezahualcóyotl Uruguay necesitaba un empate para pasar de ronda.
Omar Borrás alineó a Fernando Alvez al arco, Víctor Diogo, Nelson Gutiérrez, Eduardo Acevedo y José Batista en el fondo; Jorge Barrios, Darío Pereyra y Enzo Francescoli, Venancio Ramos, Wilmar Cabrera y Sergio Santín.
A los 56 segundos se dio la expulsión que sigue siendo récord en la historia de los Mundiales, cuando el francés Joel Quiniou le mostró la roja a Batista.
Había que resistir 10 contra 11 durante 89 minutos y así lo hizo la Celeste, que en aquel Mundial jugó casi todos sus partidos de blanco.
Uruguay clasificó y se celebró por lo heroico de este último resultado, pero a los pocos días sufrió la eliminación ante Argentina.